Obras digitales que participaron en el VI y VII Salón y Coloquio
Internacional de Arte Digital – La Habana, Cuba 2004 y 2005





GRÁFICA DE UN CORAZÓN






LÍBERO CUORE




EX VOTO EN ROJO


Instalación (medidas variables) compuesta por siete módulos de aluminio e impresiones potho silks creen en papel Révès, vendas, radiografías y chapa de bronce. Utilización de fotografías digitalizadas y plotters.
Ficha técnica:
Estructuras de alumínio: arquitecto Mibo Serey.
Fotografía: Maribé Paredes,
Modelo: Juan Carlos Oro.
Asesoramiento: Dra. Norma Rossi.



Ex Voto en Rojo
Por Edgar Saillen, París, enero 2001

Con una violenta, confusa y subyugante emoción descubrí, hace algunos años, los frescos de la “DANCE MACABRE” (siglo XV) de la abadía Saint-Robert de La Chaise Dieu en el sureste de Francia. Intrigante pintura al fresco “inacabada” representando una irónica y trágica danza entre personajes vivos y muertos en forma de “esqueletos”. Lúgubre y oscuro ritual recordando la realidad inexorable e imprevisible de la muerte y la igualdad de todo lo vivo frente a ella. Tema común y lleno de enseñanza en los siglos XIV y XV. Sobre todo, cuando uno piensa que la muerte de un mismo pintor deja la obra sin terminar.
Hoy, lejos de La Chaise Dieu y lejos también de Córdoba, intento elaborar un pensamiento (cogita morte) en torno al trabajo “Ex Voto en Rojo” de Juan Canavesi, dejándome invadir por recuerdos que danzan.
“Spinoza nos dice que el hombre libre piensa en la muerte y que su sabiduría es una meditación no sobre la muerte, sino sobre la vida”, retirando de esta manera de la filosofía toda vocación de pensar en el morir y expresando así la tendencia de la metafísica y su tarea esencial, desde Platón, que es la de recordarnos nuestra participación en lo ETERNO, invitándonos a sobrepasar la condición de finitud de la vida individual.
Vencer la muerte es el programa no sólo de la matemática sino también de la religión como promesa de la sobrevivencia personal y de la ciencia empecinada en prolongar los límites de la vida hasta jugar con la genética y el clonaje.
Spinoza nos dice también que el espíritu humano no puede ser absolutamente destruido con el cuerpo, pues subsiste en él algo de lo eterno. De esta manera, podemos considerar la noción de DUELO, sin duda, como una voluntad del hombre de no someterse a su condición efímera y a su inherente finitud. Su importancia se explica desde el punto de vista antropológico con los variados ritos funerarios existentes a través de las diferentes épocas y culturas. Así podríamos intentar definir el hombre a partir de sus conductas exteriores de duelo, más allá del hecho de saberse mortal.
Abordemos el duelo desde un punto de vista amplio incluyendo no sólo los ritos funerarios: entierro, momificación, exhumación, cremación, exposición de muertos, sino también los actos que tienen por función construir una memoria colectiva, particularmente los templos, imágenes, esculturas, reliquias y ex votos.
Heráclito y la antigua creencia griega nos sugieren que el hombre tiene su “daimon”, demonio personal que lo acompaña toda su vida con el espíritu de los ancestros, lo que puede servirnos como fundamento unitario de las culturas y llevarnos a una idea del duelo como origen de la cultura y de este modo, del arte.
Esta noción de la vida del hombre con sus muertos puede servirnos para distinguir la existencia humana de la vida puramente animal y aportarnos una nueva lectura de la obra de Canavesi, quien nos ha acostrumbrado a interrogarnos sobre lo humano y lo animal, utilizando el erotismo, la ironía y el absurdo para reflejar nuestros miedos, nuestros deseos, nuestros fantasmas y nuestros mitos.
En la serie EX VOTO EN ROJO, utilizando como “médium” su expresión artística, Canavesi intenta exorcizar nuestro “miedo fundamental” … el mismo que sentí hace años frente a la “DANCE MACABRE” en La Chaise Dieu.
Evocando la AUSENCIA, que es la del muerto que no desaparece momentáneamente sino absolutamente y de manera irremplazable, plantea el duelo, en su sentido amplio, como generador de reflexión y de obra artística que participa en la elaboración de la memoria colectiva.
Dando así a su obra un sentido de ex voto, no para agradecer un milagro sino para testimoniar un momento esencial de la vida, provocando una reflexión con el espectador.
En la antigüedad, la escultura griega exaltaba el cuerpo de la Venus o del atleta, sanos en la gloria de la belleza o del esfuerzo. Praxíteles conocía sólo modelos vivos, jóvenes y fuertes. La regla se transgrede en el Renacimiento con André Vésale. Los artistas se precipitan en las salas de disección, cámaras de tortura, crematorios, etc. Rembrandt pinta su célebre Lección de Anatomía y más tarde Géricault pinta trozos de cadáveres en la morgue. Hoy el inglés Damian Hirst expone animales abiertos en frascos de formol. Esta necrofilia revela una manera de enfrentar la muerte y ha alimentado siglos del arte cristiano. El cuerpo humano herido, desgarrado, flagelado es EL gran tema que remueve en la cultura judeo-cristiana vértigos metafísicos, ebriedad erótica y oscuros fantasmas sadomasoquistas. Perversa dialéctica: crueldad y caricia, muerte y glorificación.
En este entorno histórico-cultural y para volver a mi sujeto inicial, el trabajo de Canavesi, aparece extraído de una oscura memoria inconsciente y colectiva de una realidad más profunda e implacable, como una confusa evocación del cuerpo doliente y de la caducidad de la carne. Entre dibujo, fotografía, grabado, radiografía, etc. … con trazos de color “rojo” ilustrando la sangre que circula, que se desplaza constantemente y no se queda nunca inmóvil. El cambio permanente es la naturaleza de toda cosa. Huellas de “escritura” como para conservar palabras vivas, historias de lo vivido. El vendaje toma aquí el lugar del drapeado clásico, más íntimo, puesto que cubre no la desnudez sino la herida y, en fin, la “camilla”, como un antiguo altar donde se transporta la madre hacia la sala de parto, el herido de guerra y el muerto.
Entre poesía sensual y trágico testimonio; entre sabiduría ancestral y arcaico drama; en una misteriosa, cruda y brutal voluptuosidad. Es de nuestro ADENTRO oscuro e innombrable, de lo que se trata.
Como frente a un profundo espejo, o a una vanitas del siglo XVI de Jan Gossaert, nos enfrentamos aquí a esa semilla que está en el centro de cada cosa y que es la “gran muerte” que cada uno lleva en sí mismo. Como sugiere Spinoza, está obra no quiere ser una reflexión sobre la muerte, sino una meditación sobre la vida y se puede interpretar en la dualidad de la tensión entre el HOY, en este principio de milenio, en esta sociedad de fin de ideologías y decadencia sincrética de lo espiritual. En esta sociedad de culto de lo material y del cuerpo americanizado, el artista nos invita a confrontarnos a una cuestión esencial ¿y si toda cosa fuera ilusoria, pasajera y efímera …?




PRUEBAS DE ARTISTA (serigrafías) para el proyecto 'Ex Voto en Rojo'


Exponen en EEUU jóvenes grabadores
Por Laura Feinsimlber - Diario Ámbito Financiero / jueves 8 de febrero 2001 Buenos Aires
New Paltz está enclavada el espectacular valle del río Hudson, rodeada de montañas y bosques. Allí se encuentra uno de los campos de la Universidad de Nueva York donde se reunieron durante un mes 17 artistas de nuestro país seleccionados por la destacada grabadora Matilde Marín, a través de su taller Gráfica Contemporánea, y el director del programa, el artista uruguayo Rimer Cardillo.
Creemos que estamos frente a una nueva generación de grabadores, la mayoría nacidos en los 60 que, en primer lugar y haciendo honor a generaciones precedentes, tienen un nivel técnico indiscutible. Pero es precisamente la gran cantidad de recursos con los que se ha enriquecido el grabado contemporáneo lo que les permite liberarse de todas sujeción técnica.
Sin folckore
Pertenecientes a diversas regiones de la Argentina, están despojados de todo folcklorismo y a pesar de cierto distanciamiento generaciones en la manera de presentar sus imágenes, se encargan de señalar su pertenencia al lugar de origen.
Así, cada una de estas obras es auto referencial, una suerte de auto retrato con el que, a nuestro parecer, se involucraron emocionalmente, y que cumple con el concepto del programa fundamentado en las motivaciones y experiencias personales.
Mónica Alvarado (1967, Tierra del Fuego) tiene una imagen poética antropológica, una búsqueda de la esencia de las etnias nómades fueguinas en técnicas serigráficas de refinada levedad.
Juan Canavesi (1960, Córdoba), una obra de connotaciones fisiológicas con el ex voto como eje y aunque confiesa despojarse de lo anecdótico emocional, esto se transmite al contemplador.
La Torre de Babel / Papel invertida que quiere alcanzar la Tierra de Otilio Carrigue (1951, Salta), funciona a manera de instalación en un intento por establecer un acercamiento entre los seres humanos. El laberinto es un tema muy convocante para los artistas. En papel serigráfico con troquelado, Telma del Carmen Castro (Tigre) elabora una refinada visión del laberinto interior que es hombre.
Sonia Cortez (1957, Rio Gallegos) parte de la fotografía de construcciones abandonadas y trabaja sus fragmentos con placas solares. Así logra que esas construcciones conserven vida a través de la pátina del tiempo. Son muy elocuentes los pies que transmiten vivencias en contacto con la tierra, serie titulada "Camino" de Mariela Constant (1949, La Plata), serigrafía fotográfica con intervenciones gráficas. María C. Elorriaga (Coronel Suarez), conocedora de los Códigos Mayas de la Cuarta Dimensión, trabaja en dos planos, un fondo irreal con un objeto identificable en el que suponemos están guardados dichos códigos.
Imágenes mínimas relaciones con la cultura mbyá-guaraní, objetos emblemáticos o animalitos de la zona, la xilografía-serigrafía de María B. Yturralde (1967, Misiones) remiten a indicios, leves rastros, poéticamente plasmados de esa cultura. En "Relámpago IV", María L. Destéfano (Santa Fe) interpreta la poesía del escritor santafesino Alvaro Costa, en la que trata la historia de un suicidio múltiple. El texto, atravesado por la imagen del título, es el soporte de una obra que puede ser leída tanto plástica como verbalmente; "Autorretrato", de Diana Kleiner (Santa Fe), constituye una muy emocional instalación autobiográfica, serigrafía fotográfica, previo paso por la computadora, de una carta que les escribió su padre al cumplir dos años, además de un vestido serigrafiado.
Sobre papeles muy finos, utilizados comúnmente para hacer barriletes, xilografías fotografiadas con impresión serigráfica. Alicia Diez Laraia (Neuquén) presenta la serie "NIñez II" que alude a la infancia y sus derechos no siempre respetados. Una combinación de textos e imágenes rupestres, serigrafía y metal de Cecilia Luque (1966, Córdoba) de gran calidad plástica, reveladora de su crecimiento artístico.
Caja de recuerdos
¿Quién no tiene una caja donde se guardan recuerdos, fotos, cartas, objetos añorados y que a veces se abre para reencontrarse con el pasado? En épocas de clonación, despiertan ternura esos pedacitos de piel con impresiones sobre el cuero "Balar de ovejas", instalación de Bettina Muruzábal (1967, Santa Cruz). Lorena Vázquez (1974, Buenos Aires) fotografiado s/lienzo, fragmentos esparcidos sobre el piso que aluden a la fragilidad de lo que nos rodea en el orden material y espiritual. Adriana Opacak (1959, Santa Cruz) en su calidad de fotógrafa y grabadora, revalorizó un objeto, una silla en este caso, dejando su impresión en el asiento, señalando que estos objetos "existen antes de nosotros y pueden llegar a sobrevivir".
Liana Strasberg (1962, Buenos Aires) plantea una obra inacabada con referencias a la muerte, a la violencia, como si la historia nada hubiera enseñado. Después de su clausura el 17 de febrero "Creencia y comportamientos" será exhibida en distintos museos culturales del país.


Enlaces


- El grabado experimental, un territorio sin límites.
Por Verónica Molas / diario la Voz del Interior

- ARTE: UNA MUESTRA EN EL CENTRO CULTURAL BORGES
El permanente renacimiento de la práctica del grabado
Por Ana María Battistozzi - Buenos Aires, Sábado 17 de febrero 2001 - Diario Clarín